Cuidado
Instalación y mantenimiento de loderas: guía práctica
Una buena lodera mal instalada dura la mitad. Aquí tienes un procedimiento general de montaje, una rutina de revisión sencilla y las señales claras de que toca reemplazar.

Instalar loderas no es complicado, pero sí tiene detalles que marcan la diferencia entre una pieza que dura y una que se rasga a las pocas semanas. En esta guía te compartimos un procedimiento general y una rutina de mantenimiento pensada para el día a día de un taller de flotilla.
Este artículo es una guía general. Cada unidad y cada soporte son diferentes; si tienes dudas, apóyate en tu taller de confianza y revisa la reglamentación que aplique a tu operación.
Antes de empezar: qué necesitas
- El par de loderas en la medida correcta (si aún no la tienes clara, revisa cómo medir tu lodera).
- Soporte, brazo o bastidor en buen estado.
- Placa de presión o rondanas anchas para repartir el apriete.
- Tornillería resistente a la corrosión, con tuerca de seguridad.
- Taladro y broca adecuada para el material de la lodera, flexómetro, marcador y llaves.
- Equipo de protección: lentes y guantes.
Instalación paso a paso
- Retira la lodera anterior y aprovecha para limpiar el soporte. Es el mejor momento para ver si está doblado, fisurado o con corrosión.
- Endereza o reemplaza el soporte si hace falta. Una lodera nueva en un brazo vencido va a colgar chueca y a rozar la llanta.
- Presenta la lodera centrada respecto a la rodada, a la altura correcta. Revisa que cubra el ancho de las llantas.
- Marca los barrenos si la pieza no viene perforada o si tu soporte tiene una separación distinta.
- Perfora con calma, sin forzar la broca, para no agrietar el material alrededor del orificio.
- Coloca placa de presión o rondanas anchas. Reparten la fuerza en un área mayor y evitan que la lodera se desgarre desde los barrenos, que es la falla más común.
- Aprieta firme, sin exceso. Un apriete exagerado deforma el material y lo debilita.
- Verifica el claro al piso con la unidad cargada y revisa que la lodera no toque la llanta al articular la suspensión.
- Repite del otro lado y compara: el par debe quedar a la misma altura y simétrico.
Errores frecuentes de instalación
- Atornillar sin rondanas ni placa: el tornillo “corta” el material con la vibración.
- Montar demasiado baja: arrastra en topes y rampas y se rompe.
- Montar demasiado cerca de la llanta: roza al frenar o al pasar baches.
- Reutilizar tornillería oxidada o barrida.
- Instalar una lodera de un lado y dejar la vieja del otro: se ve descuidado y la protección es desigual.
Mantenimiento: una rutina sencilla
Limpieza
Lava las loderas con agua y jabón neutro, con cepillo de cerda suave. Evita solventes, thinner o desengrasantes agresivos sobre la cara impresa, porque pueden opacar los colores. Si usas hidrolavadora, mantén una distancia prudente y no apuntes el chorro de forma directa y prolongada a los bordes de la impresión.
Soportes y tornillería
Los soportes trabajan con vibración constante. Revisa que no estén doblados, que las soldaduras no tengan fisuras y que los tornillos sigan apretados. Una tuerca floja es el primer paso para un barreno desgarrado.
Estado del material
Busca grietas que avancen desde los barrenos, deformaciones permanentes, desgaste en el borde inferior y zonas donde la impresión empiece a desprenderse o a deslavarse.
Qué revisar y cuándo
| Momento | Qué revisar |
|---|---|
| En cada lavado | Limpieza de la cara impresa, grietas visibles, que el par esté completo |
| En cada servicio preventivo | Apriete de tornillería, estado de soportes y soldaduras, claro al piso |
| Después de terracería o un golpe | Deformaciones, barrenos desgarrados, soporte doblado |
| Antes de un viaje largo | Que ninguna lodera roce la llanta ni cuelgue suelta |
Cuándo reemplazar
No hay una fecha fija: depende del material, del uso y de los caminos. Estas son las señales que indican que ya conviene cambiarla:
- Desgarres que salen de los barrenos o grietas que crecen.
- La lodera quedó deformada y ya no cuelga recta.
- El borde inferior se gastó tanto que deja pasar material.
- La impresión se deterioró y tu logotipo o teléfono ya no se leen bien.
- Cambiaste de teléfono, de imagen o de razón comercial.
- Perdiste una lodera del par.
Si en tu operación las loderas se acaban muy rápido, más que reponerlas una y otra vez vale la pena revisar si el material es el adecuado. En terracería y obra, por ejemplo, el hule con fibra de vidrio suele aguantar mejor. Lo explicamos en qué material de lodera te conviene.
Una nota sobre reglamentación
Las disposiciones sobre loderas pueden variar según el tipo de unidad, la autoridad y la vía por la que circulas. En esta guía no citamos normas específicas; te recomendamos consultar la reglamentación vigente aplicable a tu operación o preguntar a tu asesor de cumplimiento.
Preguntas frecuentes
¿Puedo instalar las loderas yo mismo?
En la mayoría de los casos sí, si tienes herramienta básica y el soporte está en buen estado. Lo importante es usar placa de presión o rondanas anchas, no apretar en exceso y verificar el claro al piso con la unidad cargada.
¿Cada cuánto se cambian las loderas?
No hay un plazo fijo: depende del material, del tipo de camino y del cuidado. Conviene cambiarlas cuando aparecen desgarres en los barrenos, deformaciones, desgaste del borde inferior o cuando la impresión ya no se lee.
¿Se puede reparar una lodera rota?
Una lodera desgarrada desde los barrenos difícilmente recupera su resistencia original. Lo recomendable es reemplazarla y revisar por qué falló (soporte, apriete, altura o material).


